Oscars 2025: Récords, Sorpresas y el Impacto Cultural de una Noche Histórica
Los Premios Oscar 2025 dejaron una huella imborrable en la historia del cine. La 97.ª ceremonia de la Academia, celebrada el 2 de marzo de 2025 en Los Ángeles, estuvo llena de récords históricos, sorpresas en las categorías principales y momentos cargados de significado cultural. Desde el dominio de Anora en los galardones mayores hasta la primera victoria de Brasil en Mejor Película Internacional, esta edición ofreció una mezcla de triunfo cinematográfico y debate público. A continuación, un análisis completo de lo ocurrido, con los hitos más destacados, las sorpresas más sonadas, los momentos polémicos de la gala y el balance cultural que nos deja esta entrega de premios.
Récords Históricos Batidos en la Noche
Una de las grandes noticias de la velada fue el récord histórico logrado por el equipo de Anora. El filme, una comedia dramática dirigida por Sean Baker (mencionado erróneamente como “John Baker” en algunos medios), se alzó con los premios más importantes de la noche. Anora conquistó Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Original y Mejor Actriz, entre otros galardones. Con ello, Sean Baker personalmente acumuló cuatro estatuillas en una sola noche (como director, guionista, editor y productor de Anora), algo sin precedentes en décadas recientes y que lo coloca en la historia de los Oscar. Esta hazaña equipara a Baker con un club muy exclusivo de cineastas multigalardonados en una misma ceremonia.
Otro récord notable fue el de Emilia Pérez, que llegó a la gala liderando las nominaciones. Esta comedia musical obtuvo 13 nominaciones, la mayor cantidad para una película de habla no inglesa en la historia de los Oscar. Si bien su desempeño en premios no estuvo a la altura de esa cifra (como analizaremos más adelante), el solo hecho de acumular tantas candidaturas evidenció una apertura de la Academia hacia el cine internacional y de género musical.
Asimismo, la noche trajo hitos de diversidad: el brasileño Aún Estoy Aquí (I’m Still Here) se convirtió en la primera película de Brasil en ganar un Premio de la Academia, y la producción letona Flow hizo historia al darle a Letonia su primer Oscar (en la categoría de animación). También Paul Tazewell se convirtió en el primer hombre afroamericano en ganar el Oscar a Mejor Vestuario (por Wicked: The Sorceress), reflejando pequeños pero significativos pasos hacia la inclusión en categorías técnicas tradicionalmente dominadas por otros perfiles.
Sorpresa en Mejor Actriz: Mikey Madison supera a Demi Moore
Si hubo un resultado que dejó a todos boquiabiertos fue la categoría de Mejor Actriz. La veterana Demi Moore partía como favorita para alzarse con la estatuilla – hubiera sido un triunfo reivindicativo en su carrera – pero la Academia dio la sorpresa eligiendo a Mikey Madison por Anora. La joven actriz, prácticamente desconocida a gran escala frente a una estrella consagrada como Moore, terminó imponiéndose en una de las categorías más disputadas de la noche. Cuando la ganadora del Oscar Emma Stone anunció el nombre de Madison, Demi Moore no pudo ocultar su decepción visible: miró a su alrededor con gesto serio, asimilando la derrota inesperada. Este momento rápidamente se volvió viral, pues muchos esperaban ver a Moore – nominada por primera vez en décadas – subir al escenario.
Sin embargo, Moore demostró su profesionalismo. Instantes después del anuncio, aplaudió con una sonrisa y se mostró agradecida cuando Mikey Madison, emocionada, agradeció a sus compañeras nominadas durante su discurso de aceptación. Madison, por su parte, reconoció el peso de compartir terna con actrices de la talla de Moore y Karla Sofía Gascón (protagonista de Emilia Pérez), subrayando la sororidad entre ellas. La victoria de Mikey Madison – una actriz joven superando a una estrella veterana – ha sido interpretada como un relevo generacional y un reconocimiento a nuevas voces interpretativas. Culturalmente, envía el mensaje de que la Academia está dispuesta a premiar el talento emergente cuando una actuación conecta con la crítica, incluso por encima de narrativas de “comeback” o trayectorias de larga data.
Victoria Histórica de Brasil en Película Internacional
En la categoría de Mejor Película Internacional se vivió otro momento significativo. La competencia enfrentaba a la controvertida Emilia Pérez (una coproducción de Francia y México dirigida por Jacques Audiard) con Aún Estoy Aquí (título internacional: I’m Still Here), un drama brasileño de Walter Salles, entre otras cintas nominadas. Contra muchos pronósticos, fue la película de Brasil – Aún Estoy Aquí – la que se alzó con el Oscar, superando a Emilia Pérez que había acaparado la atención mediática con sus 13 nominaciones. La actriz Penélope Cruz fue la encargada de anunciar el histórico triunfo brasileño, tras lo cual el veterano director Walter Salles subió al escenario a recoger la estatuilla en nombre del equipo.
La victoria de Aún Estoy Aquí tiene un peso cultural enorme para Brasil. Es el primer Oscar competitivo que obtiene el país sudamericano en su historia, desatando celebraciones jubilosas en todo Brasil, desde Río de Janeiro hasta São Paulo. En redes sociales circularon videos de multitudes festejando como si se tratara de un campeonato deportivo, reflejo del orgullo nacional despertado. La película narra la era oscura de la dictadura militar brasileña (1964-1985) desde una perspectiva íntima – la historia de la familia del escritor Marcelo Rubens Paiva – exponiendo violaciones de derechos humanos y la lucha de los disidentes durante ese régimen. Su triunfo fue celebrado incluso al más alto nivel político: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva manifestó públicamente su alegría, afirmando que “es un día para sentirse aún más orgullosos de ser brasileños, orgullosos de nuestro cine, nuestros artistas y, sobre todo, de nuestra democracia”. Estas palabras subrayan cómo un reconocimiento cinematográfico trascendió lo artístico para convertirse en una cuestión de orgullo patrio y reivindicación histórica en Brasil.
Por contraste, Emilia Pérez – que se perfilaba como favorita en esta categoría – tuvo que conformarse con ver pasar el premio. Diversos analistas apuntan a que las polémicas en torno a esta cinta pudieron influir en la votación de los académicos. Recordemos que Emilia Pérez fue objeto de críticas por supuestamente no respetar aspectos de la cultura mexicana y por errores en sus traducciones culturales, lo que generó malestar en ciertos sectores del público latino. Más grave aún, su protagonista, la actriz española Karla Sofía Gascón (una mujer transgénero que interpreta a una narco abogada en la cinta), estuvo envuelta en un escándalo por publicar mensajes de tinte xenófobo y racista en su cuenta de X/Twitter durante la temporada de premios. Aunque Gascón se apartó de la campaña promocional tras la controversia y el director Audiard calificó sus comentarios de “reprehensibles”, el daño a la reputación de Emilia Pérez ya estaba hecho. Todo indica que este cúmulo de factores restó apoyo a la película en las votaciones finales. La victoria de Aún Estoy Aquí sobre Emilia Pérez representa así no sólo un logro para Brasil, sino también una declaración sobre la importancia de la autenticidad cultural y la responsabilidad de los artistas con su imagen pública.
El Brutalista: Cinematografía, Música y el Resurgir de Adrien Brody
Otra de las películas que brilló en la ceremonia fue El Brutalista (The Brutalist), un drama de posguerra dirigido por Brady Corbet. Aunque no se llevó el premio mayor, El Brutalista triunfó en varias categorías técnicas y de interpretación, consolidándose como una de las más premiadas de la noche. El veterano Adrien Brody obtuvo el Oscar a Mejor Actor por su aclamada actuación en esta cinta, marcando un regreso triunfal más de 20 años después de su primer Oscar (que ganó en 2003 por The Pianist). Brody emocionó al público con un papel intenso y contenido, recordando por qué sigue siendo uno de los intérpretes más respetados de su generación.
Además, El Brutalista se llevó reconocimientos en apartados técnicos clave: Mejor Cinematografía (fotografía) para Lowe Crowley y Mejor Banda Sonora original para el compositor Daniel Blumberg. Estos galardones hablan de la excelencia visual y musical de la película – su estética monocromática y arquitectura brutalista fueron capturadas magistralmente por Crowley, mientras que la partitura minimalista de Blumberg aportó una atmósfera envolvente que no pasó desapercibida. La conjunción de premios de actuación y técnicos sugiere que El Brutalista logró un equilibrio entre el corazón y la forma, ganándose tanto a actores como a artesanos de la industria.
Con 10 nominaciones iniciales, El Brutalista era uno de los títulos más fuertes en competencia. Al final cerró la noche con tres estatuillas, un resultado notable que confirma a Brady Corbet como un director en ascenso a tener en cuenta. Algunos esperaban que El Brutalista incluso pudiera arrebatarle el premio de Mejor Película a Anora, especialmente tras sus victorias tempranas durante la gala. Si bien eso no ocurrió, su desempeño asegura que esta obra de posguerra encontrará un lugar especial en la conversación cinematográfica del año y subraya el aprecio de la Academia por las narrativas históricas íntimas y la maestría técnica.
Una Ceremonia Amena con Conan O’Brien al Frente
La gala de 2025 contó con la acertada conducción del comediante Conan O’Brien como anfitrión por primera vez. El veterano presentador de late night inyectó energía y humor ácido a la velada, logrando que por momentos el Dolby Theatre estallara en risas. Desde el inicio, Conan dejó claro su estilo irreverente: en su monólogo de apertura bromeó sobre las polémicas de la temporada, incluyendo una pulla a Karla Sofía Gascón, la controversial actriz de Emilia Pérez. Con su característico ingenio, O’Brien comentó que Anora utiliza la palabra “fuck” 479 veces – “tres veces más que el récord establecido por la publicista de Karla Sofía Gascón”– desatando las carcajadas (y aplausos) del público. La alusión no sólo funcionó como chiste picante, sino que marcó el tono: Conan no tendría reparos en abordar los elefantes en la habitación de estos Oscar.
Además de los chistes sobre la industria, Conan O’Brien incorporó referencias a la actualidad mundial con su toque satírico. Por ejemplo, al señalar que Anora trata sobre la relación entre una bailarina y un oligarca ruso, ironizó: “Supongo que los estadounidenses están emocionados de ver a alguien enfrentarse al fin a un poderoso ruso”, en aparente alusión humorística a las tensiones políticas contemporáneas entre Estados Unidos y Rusia. Este comentario, aplaudido por unos y comentado en redes por otros, mostró cómo el anfitrión logró equilibrar el humor ligero con guiños políticos, sin caer en polémicas excesivas.
Los segmentos pre-grabados y ocurrencias improvisadas de Conan también fueron bien recibidos. En la alfombra roja, se permitió bromear físicamente simulando “desenrollarse” a sí mismo sobre la alfombra (un gesto que fue trending en redes cuando se viralizó la imagen del presentador recostado sobre el rollo rojo, desatando flashes). Durante la ceremonia, lanzó comentarios autocríticos – “Si van a tuitear sobre la gala, recuerden: mi nombre es Jimmy Kimmel”, dijo en tono burlón, en referencia al presentador de la edición anterior – y mantuvo el ritmo del show ágil. En resumen, Conan O’Brien revitalizó la figura del anfitrión de los Oscar con comicidad y carisma, demostrando que un presentador bien elegido puede sumar entretenimiento sin opacar el protagonismo del cine.
Momentos Polémicos: El Discurso de Zoe Saldaña y la Protesta de Miley Cyrus
No todo fue risas y celebraciones despreocupadas; la noche tuvo también sus momentos polémicos que generaron debate. Uno de ellos vino de la mano de Zoe Saldaña, ganadora del Oscar a Mejor Actriz de Reparto por Emilia Pérez. Al subir al escenario a recibir su premio, Saldaña dio un discurso emotivo y cargado de significado personal. Visiblemente conmovida, la actriz de raíces latinas agradeció a la Academia por reconocer “el heroísmo silencioso” de su personaje Rita, una abogada trans en la película. Zoe aprovechó para reivindicar sus orígenes: recordó que es hija de inmigrantes, orgullosamente dominicana-estadounidense, y que se convirtió esa noche en la primera mujer de ascendencia dominicana (y puertorriqueña por parte de abuela) en aceptar un premio de la Academia. Dedicó el galardón a su abuela Dolores – de nombre medio Argentina, coincidencia emotiva – contando que si ella estuviera viva “estaría tan encantada” con ese momento. Sus palabras, entrecortadas por el llanto de alegría, erizaron la piel de muchos presentes.
¿Por qué entonces se consideró “polémico” este discurso? En sí, el mensaje de Saldaña fue celebrado como inspirador, pero la polémica surgió en torno al tiempo y trato que recibió su intervención comparado con otros. Zoe habló con el corazón en mano por varios minutos, sin que la orquesta la interrumpiera – un gesto loable por parte de la producción para dejarla expresarse. Sin embargo, más tarde en la ceremonia, cuando el equipo de Dune: Parte Dos intentó dar sus agradecimientos al ganar el Oscar a Mejor Sonido, su tercer integrante fue abruptamente cortado por la música de cierre. Este contraste no pasó inadvertido. De hecho, Miley Cyrus, quien estaba co-presentando esa categoría junto al actor Miles Teller, mostró abiertamente su descontento con la situación: al ver que silenciaban el micrófono del ganador técnico, Miley levantó los brazos en señal de protesta y se acercó para disculparse con él por la interrupción. Su gesto fue captado en cámara y rápidamente se volvió viral en redes sociales.
La actitud de Miley – esencialmente plantándole cara a la producción en vivo – generó aplausos del público y comentarios divididos en internet. Por un lado, muchos elogiaron a la cantante por solidarizarse con los galardonados técnicos de Dune, considerando descortés que se les cortara la palabra. Por otro lado, algunos recordaron que minutos antes se había permitido a Zoe Saldaña extenderse emocionada o que los ganadores de Mejor Canción Original (el tema “El mal” de Emilia Pérez, interpretado en el show) tuvieron su momento musical sin recortes. En X/Twitter abundaron mensajes criticando la falta de consistencia: “Dejaron que Zoe sollozara 10 minutos, ¿pero al tipo de sonido de Dune no lo dejan agradecer? ¡Increíble!”, escribió un usuario, mientras otro comparaba: “Cortan el micro del equipo de Dune, pero no el del francés... ¿es una broma?”, en aparente referencia a la extensa presentación musical de Emilia Pérez. Estos comentarios subrayan cómo la producción de la gala quedó bajo escrutinio por su manejo desigual del tiempo en los discursos.
En definitiva, tanto el emotivo discurso de Zoe Saldaña como la reacción de Miley Cyrus pusieron sobre la mesa el eterno dilema de los Oscar entre dar espacio a momentos auténticos vs. ceñirse al cronograma televisivo. Si bien la emotividad de Zoe aportó representación latina e inspiración para muchas jóvenes (en especial de la comunidad dominicana y puertorriqueña) – convirtiéndose en un momento culturalmente significativo de la noche –, la situación evidenció que aún es difícil para la producción equilibrar esos momentos con el ritmo del espectáculo. Miley Cyrus, con su sencillo pero potente gesto de desaprobación, se hizo eco del sentir de muchos espectadores, recordándole a la Academia la importancia de tratar con respeto a todos los ganadores, sean estrellas de Hollywood o miembros del equipo técnico.
Celebración en Brasil tras su Primer Oscar Internacional
Como ya mencionamos, la obtención del Oscar por Aún Estoy Aquí desató una ola de júbilo en Brasil. Este triunfo va mucho más allá de una mera anécdota cinematográfica; se vivió como un acontecimiento cultural de primer orden en el país. Las redes sociales brasileñas estallaron apenas se anunció la victoria: los hashtags celebrando el Oscar de #AindaEstouAqui y #OrgulhoBrasil se volvieron tendencia mundial. Numerosas figuras públicas brasileñas – actores, directores e incluso políticos – felicitaron al equipo de la película. La icónica actriz Sônia Braga escribió “Hoje o Brasil está em festa, nosso cinema brillou no Oscar!” (“¡Hoy Brasil está de fiesta, nuestro cine brilló en el Oscar!”) en su perfil, reflejando el sentir general.
En ciudades como São Paulo, se reportaron reuniones espontáneas de cinéfilos brindando por el premio, y en algunos barrios de Río de Janeiro hubo batucadas improvisadas, como si se hubiese ganado un partido de la Copa del Mundo. No es para menos: Brasil había estado nominado varias veces en la categoría de película extranjera (ahora Película Internacional) a lo largo de la historia – con filmes legendarios como El Pagador de Promessas (1962), Dona Flor e Seus Dois Maridos (1976), Central do Brasil (1998) o Cidade de Deus (2003) – pero nunca había conquistado la estatuilla. Este primer Oscar para el cine brasileño representa un impulso de motivación para los realizadores del país y un reconocimiento a décadas de talento nacional que buscaban su momento de gloria internacional.
La elección de Aún Estoy Aquí también tiene resonancia política interna. Que una película que confronta la memoria de la dictadura sea aplaudida globalmente envía un mensaje poderoso en un Brasil que valora su democracia tras períodos oscuros. La viuda del desaparecido diputado Rubens Paiva (cuyo caso inspira la película), Eunice Paiva, declaró a la prensa brasileña que este premio “honra la memoria de todos los que lucharon por la libertad”. Así, el Oscar trasciende lo cinematográfico para convertirse en un símbolo de justicia histórica. Culturalmente, la victoria ha renovado el interés del público brasileño por su propio cine – se espera que Aún Estoy Aquí tenga un relanzamiento en salas locales y en plataformas, con miles de nuevos espectadores curiosos por verla, especialmente aquellos que tal vez priorizaban películas de Hollywood. En suma, Brasil celebra no sólo un trofeo, sino un triunfo de su identidad y memoria en el escenario mundial.
Los Grandes Perdedores de la Noche: Emilia Pérez, Nosferatu y Nickel Boys
En toda ceremonia de premios hay películas que, a pesar de altas expectativas y múltiples nominaciones, se marchan con las manos vacías o con menos de lo esperado. En 2025, varios títulos de peso cayeron en esta categoría de “perdedores de la noche”. El caso más visible es el de Emilia Pérez: la gran favorita en nominaciones (13 en total) terminó llevándose solo dos Oscar – Mejor Actriz de Reparto para Zoe Saldaña y Mejor Canción Original por “El mal”
– perdiendo en todas las demás categorías principales. Ni Mejor Película, ni Mejor Director, ni Guion, ni Película Internacional fueron para el ambicioso “narcomusical” de Audiard, lo que constituye una de las mayores disparidades entre nominaciones y victorias en años recientes. Esta derrota relativa de Emilia Pérez confirmó que las críticas y controversias en torno al filme pasaron factura, a pesar de su calidad artística en rubros individuales.
Otros dos filmes cuyo desempeño quedó por debajo de lo anticipado fueron Nosferatu y Nickel Boys. Nosferatu, el remake del clásico de terror mudo dirigido por Robert Eggers, había logrado 4 nominaciones técnicas (fotografía, diseño de producción, vestuario, maquillaje), pero finalmente no logró ganar ninguna estatuilla. A pesar del sólido trabajo del director de fotografía Jarin Blaschke y del equipo de diseño, la competencia fue feroz y producciones de mayor perfil como El Brutalista y Wicked dominaron esas categorías, dejando al aclamado filme de terror totalmente desairado. Por su parte, Nickel Boys – un drama carcelario basado en la novela homónima de Colson Whitehead, dirigido por RaMell Ross – llegó a estar nominado a Mejor Película y a Mejor Guion Adaptado, entre otros honores. Sin embargo, tampoco consiguió traducir ninguna de sus nominaciones en victoria: perdió el Oscar de guion adaptado frente a Conclave y pasó inadvertida en el resto de categorías frente a rivales más publicitados. Con cero premios obtenidos, Nickel Boys se unió al club de los derrotados de la velada, a pesar de su temática relevante sobre la injusticia racial en EE.UU.
Sería injusto no mencionar que incluso películas muy nominadas a veces se van en blanco, y ello no les quita mérito artístico. En esta edición, además de Nosferatu y Nickel Boys, cintas como A Complete Unknown (el biopic de Bob Dylan) o The Substance también se quedaron sin premios a pesar de nominaciones importantes. La suerte de unos fue la desgracia de otros: la hegemonía de Anora y el buen desempeño de El Brutalista dejaron poco espacio para que estos títulos brillaran en el palmarés. No obstante, queda el consuelo de que sus nominaciones ya eran un reconocimiento significativo, y seguro seguirán siendo comentadas en la temporada de premios y entre los cinéfilos.
Lista de Ganadores Principales y Discursos Memorables
A continuación presentamos la lista de ganadores de las principales categorías de los Oscar 2025, junto con un repaso de los discursos más notables de la noche:
Mejor Película: Anora. – Productores: Alex Coco, Samantha Quan y Sean Baker. En su discurso al recibir el premio final de la noche, el equipo de Anora destacó el valor de las historias inclusivas. Sean Baker, como productor, tomó la palabra para agradecer a su elenco y señalar que “este premio pertenece a todos los soñadores que alguna vez se sintieron marginados; sus historias también importan”, en línea con el tema central de la gala de “celebrar la conexión”
- Mejor Director: Sean Baker por Anora. – Visiblemente emocionado tras sumar este Oscar a su colección de la noche, Baker bromeó diciendo “jamás pensé subir aquí tantas veces en una sola velada”. Agradeció especialmente a la comunidad de cine independiente por apoyarlo desde sus inicios y dedicó el premio a los trabajadores sexuales en quienes se inspiró el personaje principal de Anora, dándoles voz y dignidad en pantalla (la película retrata la relación entre una stripper y el hijo de un oligarca ruso en tono de drama satírico
- Mejor Actor: Adrien Brody por The Brutalist. – Brody recibió una ovación de pie al ganar su segundo Oscar. En un gesto nostálgico, la encargada de entregarle el premio fue Halle Berry – repitiendo la icónica pareja de la gala 2003 – y, a modo de guiño divertido, ambos recrearon un beso en el escenario, arrancando risas y aplausos cómplices del público Brody dedicó su premio a los refugiados de posguerra cuya difícil experiencia encarnó en el film, y aseguró que “el arte puede dar voz incluso a los silencios más dolorosos”.
- Mejor Actriz: Mikey Madison por Anora. – Con lágrimas contenidas y voz temblorosa, la joven actriz dio uno de los discursos más humildes de la noche. Comenzó reconociendo la sorpresa del momento: “Demi, pensaba aplaudirte a ti esta noche”, dijo mirando a Moore, en un gesto que Moore aplaudió sonriente. Madison agradeció a Sean Baker por “atreverse a confiar un papel tan complejo en una actriz tan nueva” y aseguró que comparte el premio con sus compañeras nominadas “que me inspiran a ser mejor”. Su sinceridad y admiración hacia sus rivales arrancó vítores, demostrando gran deportividad.
- Mejor Actor de Reparto: Kieran Culkin por True Grit. – En un momento de alegría para los fanáticos de la serie Succession, el menor de los Culkin ganó por su papel como un pistolero en este western. Kieran soltó una broma al subir: “Supongo que disparar miradas de odio en televisión me preparó para disparar revólveres en cine”, aludiendo a su cínico personaje televisivo. Agradeció a su legendario padre ficticio en Succession (Brian Cox) por enseñarle a robar escenas.
- Mejor Actriz de Reparto: Zoe Saldaña por Emilia Pérez. – Ya mencionado, su discurso fue uno de los más emotivos y significativos culturalmente. Zoe honró a las mujeres latinas, a la comunidad trans (dedicando aplausos a Karla Sofía Gascón pese a todo) y especialmente a su abuela dominicana, hablando partes en español y guaraní (en honor al origen puertorriqueño de su abuela Argentina). Su frase “Soy la primera, pero sé que no seré la última” refiriéndose a su logro como mujer de origen dominicano en los Oscar resonó como un llamado a la inclusión.
- Mejor Película Internacional: Aún Estoy Aquí (Brasil). – El productor y el director Walter Salles subieron a recibir el premio. Salles, con la estatuilla en mano, la levantó y pronunció orgulloso “Brasil, este Oscar es tuyo”. Dedicó el galardón a “todos los Mártires de la democracia” en su país, incluyendo a la familia Paiva cuya historia real inspiró el film. Sus palabras fueron traducidas del portugués en vivo, sumando un momento solemne a la celebración.
- Mejor Guion Original: Sean Baker por Anora. – (Con este premio, Baker completó sus cuatro Oscar de la noche, record histórico.) En su brevísimo discurso – ya que había hablado anteriormente – hizo hincapié en que el guion lo escribió pensando en “dar voz a personajes en los márgenes que rara vez protagonizan nuestras historias”. Agradeció a sus co-escritores (si los hubo) y guionistas que lo inspiraron.
- Mejor Guion Adaptado: Peter Straughan por The Conclave. – Straughan, adaptando la novela sobre intrigas en el Vaticano, subió al escenario con humor británico: “No tengo a Dios que agradecer, pero sí a mi equipo”, arrancando risas. Agradeció al director Edward Berger por llevar su libreto a la pantalla con maestría. Este premio impidió que Nickel Boys ganara, consolidando a Conclave (thriller religioso-político) como uno de los pocos premios para esa producción.
- Mejor Fotografía: The Brutalist – Lowe Crowley. – El director de fotografía dedicó su premio a sus abuelos, sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, a quienes honró visualmente recreando la Europa de post-guerra en la cinta.
- Mejor Banda Sonora: The Brutalist – Daniel Blumberg. – El compositor británico, en su primer Oscar, agradeció al director Brady Corbet por “tratar la música como un personaje más” y se lo dedicó “a todos los músicos experimentales que sueñan con Hollywood”.
- Mejor Canción Original: “El mal” de Emilia Pérez. – Los autores de la canción subieron junto a Zoe Saldaña, quien la interpreta en la película, para recibir el premio. Mick Jagger fue quien presentó este galardón (en ausencia de Bob Dylan, a quien la ceremonia había invitado por la película A Complete Unknown pero no pudo asistir). En un momento curioso, Jagger improvisó unos pasos de baile tras anunciar la victoria, contagiando al público. Los compositores dedicaron “El mal” a “todos quienes luchan por ser ellos mismos en un mundo que a veces no los entiende”, en clara alusión al mensaje de inclusión trans del film.
Esta lista de ganadores refleja la diversidad de triunfadores en 2025, con Anora a la cabeza como la gran vencedora pero con varios filmes hallando su espacio en el palmarés. Los discursos de aceptación variaron desde lo profundamente personal (Saldaña, Madison) a lo político (Salles, los documentalistas palestino-israelíes que ganaron Mejor Documental pidieron unión por la paz) e incluso lo humorístico. En conjunto, dejaron claro el impacto que estos premios tienen más allá de los trofeos: son plataformas para mensajes culturales, sociales y humanos.
En conclusión, los Oscar 2025 serán recordados como una edición de alto impacto tanto por sus logros cinematográficos como por su relevancia cultural. Vimos cómo una película independiente (Anora) arrasó y colocó a su creador en los anales de la Academia, cómo se rompieron techos de cristal con las primeras victorias de Brasil o de artistas de minorías, y cómo el espectáculo mismo de la ceremonia generó conversaciones sobre representación, respeto y ritmo televisivo. Más allá de las estadísticas – cinco Oscars para Anora, trece nominaciones para Emilia Pérez, primeros Oscar para Brasil y Letonia, etc. – queda la sensación de que el cine sigue siendo un espejo de nuestra sociedad. La noche nos dejó imágenes para la historia, risas gracias a Conan O’Brien, lágrimas de emoción genuina y debates que probablemente continuarán. Culturalmente, unos Premios Oscar como los de 2025 nos recuerdan el poder del cine para unir a las personas, reflejar nuestras luchas y celebrar nuestros triunfos colectivos en la pantalla grande.
¿Cuántos premios ganó Anora en los Oscar 2025?
Anora ganó cinco premios, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz.
¿Cuál fue la gran sorpresa en los Oscar 2025?
Mikey Madison ganó Mejor Actriz sobre la favorita Demi Moore, generando sorpresa en la audiencia.
¿Por qué la victoria de Aún Estoy Aquí fue histórica en los Oscar?
Fue la primera vez que una película brasileña ganó el Oscar a Mejor Película Internacional.
