Carlos Antonio Romero Deschamps, quien fuera el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) durante varias décadas, falleció este 19 de octubre a los 79 años, dejando tras de sí un legado complejo en la historia sindical y política de México. Según informes, el deceso ocurrió en su domicilio en el Valle de México, presuntamente por un infarto al miocardio, aunque este dato aún está pendiente de confirmación oficial.

Originario de Tampico, Tamaulipas, Deschamps se unió a Pemex a los 26 años como chófer de pipa, escalando posiciones hasta llegar a la cúspide del sindicato en 1993, posición que mantuvo hasta su renuncia en 2019. Durante su gestión, el STPRM se consolidó como uno de los sindicatos más poderosos de América, con cerca de 100 mil afiliados.

Deschamps también tuvo una carrera política notable. Se unió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), representándolo en la Cámara de Diputados y en el Senado. Su trayectoria política inició como coordinador de campañas para diputados locales en Tampico, y posteriormente escaló a posiciones de relevancia dentro del partido.

El exlíder sindical se vio envuelto en varios escándalos durante su carrera, el más destacado de ellos fue el caso “Pemexgate” en el año 2000, donde se le acusó de desviar fondos de Petróleos Mexicanos para la campaña presidencial del candidato del PRI, Francisco Labastida Ochoa. Sin embargo, las acusaciones de peculado electoral fueron desestimadas en 2011 debido a la falta de pruebas.

La muerte de Deschamps cierra un capítulo importante en la historia sindical y política de México. Su legado, tanto positivo como negativo, será analizado y discutido en los años venideros, reflejando la complejidad y los desafíos de la relación entre los sindicatos, la industria petrolera y la política en México.